Consideremos lo que nos dice Mrc. 3: 13-19
13Después subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y vinieron a él. 14Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar 15y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro, 17a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, es decir, “Hijos del trueno”; 18a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el cananeo, 19y Judas Iscariote, el que lo entregó.[1]
De acuerdo a Marcos el apostolado de los doce se originó en un llamado especial de Jesús. El propósito de este llamado era que ellos estuvieran con él y así enviarlos a predicar con demostración de poder (Mrc. 6:7; Mateo. 10: 1; Lucas. 9:1,2)
13Después subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y vinieron a él. 14Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar 15y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro, 17a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, es decir, “Hijos del trueno”; 18a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el cananeo, 19y Judas Iscariote, el que lo entregó.[1]
De acuerdo a Marcos el apostolado de los doce se originó en un llamado especial de Jesús. El propósito de este llamado era que ellos estuvieran con él y así enviarlos a predicar con demostración de poder (Mrc. 6:7; Mateo. 10: 1; Lucas. 9:1,2)
Estar con Jesús significó para ellos acompañar al Señor por toda Judea en la medida que él desarrollaba su ministerio. Junto a su maestro ellos experimentaron la aceptación y el rechazo de Jesús. Paso a paso, por casi tres años y medio, ellos fueron testigos del poder de Dios en el ministerio de Jesús y tuvieron el espacio adecuado para participar del ministerio (Lucas. 9:2)
Es claro que el ministerio de los apóstoles era una extensión del ministerio de Jesús. Esto se evidencia por los siguientes hechos:
Jesús insistió que él fue enviado a las ovejas perdidas de Israel (Mateo. 15: 24) Sus apóstoles deberían hacer lo mismo (Mateo. 10:5-6)
Es claro que el ministerio de los apóstoles era una extensión del ministerio de Jesús. Esto se evidencia por los siguientes hechos:
Jesús insistió que él fue enviado a las ovejas perdidas de Israel (Mateo. 15: 24) Sus apóstoles deberían hacer lo mismo (Mateo. 10:5-6)
Tanto la misión de Jesús como la de los apóstoles era la misma: predicar que el Reino de Dios se había acercado y demostrar esto por medio de actos poderosos (Mt. 10: 7-8)
Jesús estableció que si alguien recibía favorablemente a sus discípulos era como recibir a Cristo mismo y al que le envió (Mt. 10:40)
Lo anterior evidencia que el uso del verbo griego apostelloo en los evangelios refleja una cierta comprensión de la relación de Jesús con sus discípulos en términos de la institución del saliah.
Lo anterior evidencia que el uso del verbo griego apostelloo en los evangelios refleja una cierta comprensión de la relación de Jesús con sus discípulos en términos de la institución del saliah.
En este sentido los doce apóstoles del Cristo eran sus representantes y actuaban bajo su autoridad cuando predicaban, realizaban milagros o echaban fuera demonios.
Lo que los doce hacían en el ejercicio de su ministerio era como si Cristo mismo lo hiciera, recordemos "el shaliah es como el que le envió". A la luz de esto podemos leer las palabras de Jesús después de resucitar cuando dijo:
18 «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt. 28: 18-20)
Con toda seguridad Jesús designó doce apóstoles a la luz de la creación de un nuevo pueblo de Dios: la iglesia. Así como Israel comenzó con los doce patriarcas, así ahora la iglesia, el Israel espiritual, iniciaría con doce apóstoles. Este simbolismo fue claro a los ojos de la primera comunidad de creyentes ya que cuando Judas perdió su apostolado el grupo de creyentes sintió la necesidad de completar el número de sus líderes principales. Lucas nos dice en Hechos. 1 que:
15En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo:
16—Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura que el Espíritu Santo, por boca de David, había anunciado acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, 17y era contado con nosotros y tenía parte en este ministerio. 18Este, pues, que había adquirido un campo con el salario de su iniquidad, cayó de cabeza y se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama (que significa “Campo de sangre”), 20porque está escrito en el libro de los Salmos:
»“Sea hecha desierta su habitación
y no haya quien more en ella”,
»y:»“Tome otro su oficio”.
21»Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, 22comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho con nosotros testigo de su resurrección.
23Entonces propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. 24Y orando, dijeron: «Tú, Señor, que conoce los corazones de todos, muestra cual de estos dos has escogido, 25para que tome la parte de este ministerio y apostolado, del cual cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar»
26Entonces echaron suertes sobre ellos, y la suerte cayó sobre Matías;
y fue contado con los once apóstoles.[2]
Este pasaje es muy claro en cuanto a los requisitos para ser uno de los doce apóstoles, veamos:
1) Haber estado junto a los discípulos durante el ministerio de Jesús.
2) Haber presenciado el bautismo de Jesús en el Jordán.
3) Haber sido testigo de su resurrección y ascensión.
A todas luces los doce apóstoles formaron un grupo cerrado que funcionó dando liderazgo espiritual a la iglesia universal. En Hechos. 15:2, 4, 6,22; 16:4 se les menciona en unión a los ancianos de la iglesia de Jerusalén como líderes de aquella congregación. En 1Corintios. 15: 5 se les menciona como guardianes de la verdad de la resurrección de Cristo y en Apocalipsis.21: 14 se les menciona como el cimiento de los muros de la Nueva Jerusalén, símbolo de la iglesia cristiana. Esta idea de los apóstoles como fundamento de la iglesia aparece también en Efesios. 2: 20-22.
Un detalle relevante para nuestra comprensión del ministerio apostólico es el hecho de que una vez completado el número de doce apóstoles con un hermano digno, la iglesia no volvió a tratar de completar el grupo al faltar alguno de los apóstoles originales. Hechos 12: 1-2 registra la muerte de Jacobo, el hermano de Juan a manos de Herodes Agripa I, pero no dice nada de llenar la vacante apostólica con otro buen hermano que llenara los requisitos. Esto se podría explicar ya sea por la falta de hermanos que calificaran o bien porque no era la política de la iglesia.
Aunque se trata de un argumento de silencio, resulta difícil de creer que si para la iglesia era vital mantener el número de apóstoles en doce, no se hubiera actuado en esta dirección al morir Jacobo Zebedeo. De ahí que se pueda decir que la iglesia nunca sintió la necesidad de perpetuar el número original de los doce, pues se trataba de un grupo bien definido y cerrado, grupo que desempeñó una función histórica en el comienzo de la vida de la iglesia.
De acuerdo a la evidencia del N.T. el ministerio de los doce apóstoles consistió en testificar la resurrección de Cristo como evidencia de la venida del Reino de Dios. Con su predicación ellos establecieron las primeras comunidades de creyentes y proveyeron el fundamento doctrinal de la iglesia. Sus escritos fueron reconocidos como inspirados y por lo tanto es palabra de Dios. Esto es algo único y nadie puede decir en la actualidad que es un apóstol de la misma clase que los doce, ya que si alguien pretendiera ser apóstol al nivel de Pedro y Pablo esto podría tener repercusiones sobre el canon de las Escrituras.
El papel de los doce fue reconocido por los lideres cristianos del siglo II (cf. Ig. Ef. 11:2; Mag. 6:1; 7:1; 13:1,2; Trall 3:3; 7:1; 12:2; Diog. 12:5; 1Clem. 42; Mag. 13: 2; Tral 7:1: H Sim 9:15.4 habla de los 12 como "apóstoles y maestros de la predicación"). En su carta a los Trallianos Ignacio nos da una pista de que él no se consideraba un apóstol en claro reconocimiento del grupo cerrado de los doce apóstoles y Pablo (Cf. Trall. 12:2) Ignacio es especialmente claro en su carta a los Romanos capítulo 4 cuando dice "nos os mando nada, cosa que hicieron Pedro y Pablo. Ellos eran apóstoles, yo soy un reo, un esclavo".
El historiador cristiano del siglo IV, Eusebio de Cesarea (260-340 d.C.), nos dejó el registro de una breve historia de los apóstoles después de la ascensión de Cristo en su obra Historia Eclesiástica libro II,1-7 y no dice nada al respecto de mantener el número de los apóstoles o que la iglesia pretendía tener apóstoles de la categoría de los doce y Pablo operando para perpetuar la voz de Dios. Desde luego que esto se podría explica a la luz del desarrollo del obispado y de la sucesión apostólica, de la que hablaremos más adelante. En todo caso Eusebio refleja una situación clara: solo los doce fueron reconocidos como tal y, exceptuando Pablo, nadie recibió esta dignidad después de ellos.
El ministerio apostólico de "los doce" se puede entender como el puente que une el comienzo del ministerio terrenal de Jesús con el inicio de la vida de la iglesia. Además de este grupo cerrado el N.T. habla de Pablo como alguien con autoridad apostólica reconocida aun por los doce (cf. Gálatas. 2: 8-10; 2Pedro.3: 15,16)
El apostolado de Pablo
Aunque Pablo no calificaba dentro de los requisitos establecidos por Pedro y la primer iglesia para señalar a alguien como apóstol (cf. supra) su apostolado lo recibió directamente del Cristo resucitado (Gálatas. 1:1,11-17) Esto constituye un caso único.
Definitivamente Pablo se consideraba un apóstol con la misma autoridad y derechos que el grupo de los doce (1Tesalonicenses. 2:7; 1Corintios. 4:9; 9:5; 15:7,9; Gálatas. 1:17. Su autoridad fue reconocida por los doce y por las iglesias (Gálatas. 2: 9; 2 Pedro. 3: 15,16) Tenemos evidencia que en el siglo segundo Pablo era considerada como un apóstol con autoridad semejante a la de los doce (cf. 1Clem.47:1,4; Pol. Filp. 9:1; Ig. Rom. 4:3 coloca a Pedro y a Pablo juntos como ejemplo de apóstoles) Sin duda el hombre que escribió casi el 50% de todos los libros del N.T. tenía que ser un apóstol reconocido. Ya que Dios llamó al apostolado a Pablo y le dio la autoridad para ejercer este rol él formó parte de los doce aun cuando sea el treceavo. Como tal participó en poner el fundamento de fe de la iglesia y dirigir la iniciativa de la obra misionera.
Otra información significativa acerca del ministerio apostólico en el N.T. la encontramos al considerar el ataque que recibió Pablo en Corinto. 1 Corintios nos dan pistas de que su apostolado estaba siendo cuestionado (1:1,12; 4: 1-5,8-13,14-21) La forma en la que Pablo responde a este ataque es muy valiosa para tener una adecuada perspectiva del ministerio apostólico.
1Corintios. 9 nos ofrece una defensa del ministerio de Pablo en la que él mismo argumenta a favor de la responsabilidad de la iglesia de sostener el ministerio del apóstol. Lo que es pertinente para nosotros es ver como Pablo se coloca al mismo nivel de Pedro, a quien llama Cefas, y de los "otros apóstoles". Sin duda Pablo está convencido que él es del grupo de los apóstoles de Cristo. Las pruebas que Pablo aporta a favor de su apostolado se expresan por medio de las preguntas retóricas de 9:1-2, preguntas estas que solo admiten un sí como respuesta:
v ¿No soy apóstol?
v ¿No soy libre?
v ¿No he visto al Señor?
v ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?
Pablo efectivamente es apóstol y es libre para recibir el apoyo financiero de las iglesias (parece que otros sí lo estaban recibiendo cf. 9:12) Él es apóstol porque él ha visto a Jesús resucitado (15:3-8) y porque el fruto de su ministerio son las iglesias que él ha fundado (3:6,10; 4:15) De modo que para que alguien sea reconocido como un auténtico apóstol debe ser testigo ocular del Cristo resucitado y evidenciar su ministerio por las iglesias nuevas qué el ha establecido (Cf. Romanos. 15:17-22; 2Corintios. 10:13-16)
Haber visto a Cristo después de su resurrección es un elemento crucial para el apostolado, esto lo retoma Pablo en 1Corintios. 15: 8. Solo así el apóstol podía testificar efectivamente de Cristo (cf. Hechos.1: 22) Sin embargo debemos tomar en cuenta que no basta solo con haber visto a Jesús después de su resurrección, ya que los discípulos camino a Emaús no fueron reconocidos como apóstoles solos por haber visto a Jesús; tampoco María Magdalena y las otras mujeres fueron apóstoles aunque vieron de primero a Jesús el domingo de su resurrección. Para ser apóstol es necesario un llamado directo de Dios.
2Corintios. 10:1-13:10 nos ofrece más información de la defensa personal del ministerio apostólico de Pablo. Tratar con detalle todos los aspectos que menciona nuestro apóstol en esta sección está más allá de los límites de esta presentación. Sin embargo en términos de las características de un verdadero apóstol tenemos:
Lo que los doce hacían en el ejercicio de su ministerio era como si Cristo mismo lo hiciera, recordemos "el shaliah es como el que le envió". A la luz de esto podemos leer las palabras de Jesús después de resucitar cuando dijo:
18 «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt. 28: 18-20)
Con toda seguridad Jesús designó doce apóstoles a la luz de la creación de un nuevo pueblo de Dios: la iglesia. Así como Israel comenzó con los doce patriarcas, así ahora la iglesia, el Israel espiritual, iniciaría con doce apóstoles. Este simbolismo fue claro a los ojos de la primera comunidad de creyentes ya que cuando Judas perdió su apostolado el grupo de creyentes sintió la necesidad de completar el número de sus líderes principales. Lucas nos dice en Hechos. 1 que:
15En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo:
16—Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura que el Espíritu Santo, por boca de David, había anunciado acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, 17y era contado con nosotros y tenía parte en este ministerio. 18Este, pues, que había adquirido un campo con el salario de su iniquidad, cayó de cabeza y se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama (que significa “Campo de sangre”), 20porque está escrito en el libro de los Salmos:
»“Sea hecha desierta su habitación
y no haya quien more en ella”,
»y:»“Tome otro su oficio”.
21»Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, 22comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho con nosotros testigo de su resurrección.
23Entonces propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. 24Y orando, dijeron: «Tú, Señor, que conoce los corazones de todos, muestra cual de estos dos has escogido, 25para que tome la parte de este ministerio y apostolado, del cual cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar»
26Entonces echaron suertes sobre ellos, y la suerte cayó sobre Matías;
y fue contado con los once apóstoles.[2]
Este pasaje es muy claro en cuanto a los requisitos para ser uno de los doce apóstoles, veamos:
1) Haber estado junto a los discípulos durante el ministerio de Jesús.
2) Haber presenciado el bautismo de Jesús en el Jordán.
3) Haber sido testigo de su resurrección y ascensión.
A todas luces los doce apóstoles formaron un grupo cerrado que funcionó dando liderazgo espiritual a la iglesia universal. En Hechos. 15:2, 4, 6,22; 16:4 se les menciona en unión a los ancianos de la iglesia de Jerusalén como líderes de aquella congregación. En 1Corintios. 15: 5 se les menciona como guardianes de la verdad de la resurrección de Cristo y en Apocalipsis.21: 14 se les menciona como el cimiento de los muros de la Nueva Jerusalén, símbolo de la iglesia cristiana. Esta idea de los apóstoles como fundamento de la iglesia aparece también en Efesios. 2: 20-22.
Un detalle relevante para nuestra comprensión del ministerio apostólico es el hecho de que una vez completado el número de doce apóstoles con un hermano digno, la iglesia no volvió a tratar de completar el grupo al faltar alguno de los apóstoles originales. Hechos 12: 1-2 registra la muerte de Jacobo, el hermano de Juan a manos de Herodes Agripa I, pero no dice nada de llenar la vacante apostólica con otro buen hermano que llenara los requisitos. Esto se podría explicar ya sea por la falta de hermanos que calificaran o bien porque no era la política de la iglesia.
Aunque se trata de un argumento de silencio, resulta difícil de creer que si para la iglesia era vital mantener el número de apóstoles en doce, no se hubiera actuado en esta dirección al morir Jacobo Zebedeo. De ahí que se pueda decir que la iglesia nunca sintió la necesidad de perpetuar el número original de los doce, pues se trataba de un grupo bien definido y cerrado, grupo que desempeñó una función histórica en el comienzo de la vida de la iglesia.
De acuerdo a la evidencia del N.T. el ministerio de los doce apóstoles consistió en testificar la resurrección de Cristo como evidencia de la venida del Reino de Dios. Con su predicación ellos establecieron las primeras comunidades de creyentes y proveyeron el fundamento doctrinal de la iglesia. Sus escritos fueron reconocidos como inspirados y por lo tanto es palabra de Dios. Esto es algo único y nadie puede decir en la actualidad que es un apóstol de la misma clase que los doce, ya que si alguien pretendiera ser apóstol al nivel de Pedro y Pablo esto podría tener repercusiones sobre el canon de las Escrituras.
El papel de los doce fue reconocido por los lideres cristianos del siglo II (cf. Ig. Ef. 11:2; Mag. 6:1; 7:1; 13:1,2; Trall 3:3; 7:1; 12:2; Diog. 12:5; 1Clem. 42; Mag. 13: 2; Tral 7:1: H Sim 9:15.4 habla de los 12 como "apóstoles y maestros de la predicación"). En su carta a los Trallianos Ignacio nos da una pista de que él no se consideraba un apóstol en claro reconocimiento del grupo cerrado de los doce apóstoles y Pablo (Cf. Trall. 12:2) Ignacio es especialmente claro en su carta a los Romanos capítulo 4 cuando dice "nos os mando nada, cosa que hicieron Pedro y Pablo. Ellos eran apóstoles, yo soy un reo, un esclavo".
El historiador cristiano del siglo IV, Eusebio de Cesarea (260-340 d.C.), nos dejó el registro de una breve historia de los apóstoles después de la ascensión de Cristo en su obra Historia Eclesiástica libro II,1-7 y no dice nada al respecto de mantener el número de los apóstoles o que la iglesia pretendía tener apóstoles de la categoría de los doce y Pablo operando para perpetuar la voz de Dios. Desde luego que esto se podría explica a la luz del desarrollo del obispado y de la sucesión apostólica, de la que hablaremos más adelante. En todo caso Eusebio refleja una situación clara: solo los doce fueron reconocidos como tal y, exceptuando Pablo, nadie recibió esta dignidad después de ellos.
El ministerio apostólico de "los doce" se puede entender como el puente que une el comienzo del ministerio terrenal de Jesús con el inicio de la vida de la iglesia. Además de este grupo cerrado el N.T. habla de Pablo como alguien con autoridad apostólica reconocida aun por los doce (cf. Gálatas. 2: 8-10; 2Pedro.3: 15,16)
El apostolado de Pablo
Aunque Pablo no calificaba dentro de los requisitos establecidos por Pedro y la primer iglesia para señalar a alguien como apóstol (cf. supra) su apostolado lo recibió directamente del Cristo resucitado (Gálatas. 1:1,11-17) Esto constituye un caso único.
Definitivamente Pablo se consideraba un apóstol con la misma autoridad y derechos que el grupo de los doce (1Tesalonicenses. 2:7; 1Corintios. 4:9; 9:5; 15:7,9; Gálatas. 1:17. Su autoridad fue reconocida por los doce y por las iglesias (Gálatas. 2: 9; 2 Pedro. 3: 15,16) Tenemos evidencia que en el siglo segundo Pablo era considerada como un apóstol con autoridad semejante a la de los doce (cf. 1Clem.47:1,4; Pol. Filp. 9:1; Ig. Rom. 4:3 coloca a Pedro y a Pablo juntos como ejemplo de apóstoles) Sin duda el hombre que escribió casi el 50% de todos los libros del N.T. tenía que ser un apóstol reconocido. Ya que Dios llamó al apostolado a Pablo y le dio la autoridad para ejercer este rol él formó parte de los doce aun cuando sea el treceavo. Como tal participó en poner el fundamento de fe de la iglesia y dirigir la iniciativa de la obra misionera.
Otra información significativa acerca del ministerio apostólico en el N.T. la encontramos al considerar el ataque que recibió Pablo en Corinto. 1 Corintios nos dan pistas de que su apostolado estaba siendo cuestionado (1:1,12; 4: 1-5,8-13,14-21) La forma en la que Pablo responde a este ataque es muy valiosa para tener una adecuada perspectiva del ministerio apostólico.
1Corintios. 9 nos ofrece una defensa del ministerio de Pablo en la que él mismo argumenta a favor de la responsabilidad de la iglesia de sostener el ministerio del apóstol. Lo que es pertinente para nosotros es ver como Pablo se coloca al mismo nivel de Pedro, a quien llama Cefas, y de los "otros apóstoles". Sin duda Pablo está convencido que él es del grupo de los apóstoles de Cristo. Las pruebas que Pablo aporta a favor de su apostolado se expresan por medio de las preguntas retóricas de 9:1-2, preguntas estas que solo admiten un sí como respuesta:
v ¿No soy apóstol?
v ¿No soy libre?
v ¿No he visto al Señor?
v ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?
Pablo efectivamente es apóstol y es libre para recibir el apoyo financiero de las iglesias (parece que otros sí lo estaban recibiendo cf. 9:12) Él es apóstol porque él ha visto a Jesús resucitado (15:3-8) y porque el fruto de su ministerio son las iglesias que él ha fundado (3:6,10; 4:15) De modo que para que alguien sea reconocido como un auténtico apóstol debe ser testigo ocular del Cristo resucitado y evidenciar su ministerio por las iglesias nuevas qué el ha establecido (Cf. Romanos. 15:17-22; 2Corintios. 10:13-16)
Haber visto a Cristo después de su resurrección es un elemento crucial para el apostolado, esto lo retoma Pablo en 1Corintios. 15: 8. Solo así el apóstol podía testificar efectivamente de Cristo (cf. Hechos.1: 22) Sin embargo debemos tomar en cuenta que no basta solo con haber visto a Jesús después de su resurrección, ya que los discípulos camino a Emaús no fueron reconocidos como apóstoles solos por haber visto a Jesús; tampoco María Magdalena y las otras mujeres fueron apóstoles aunque vieron de primero a Jesús el domingo de su resurrección. Para ser apóstol es necesario un llamado directo de Dios.
2Corintios. 10:1-13:10 nos ofrece más información de la defensa personal del ministerio apostólico de Pablo. Tratar con detalle todos los aspectos que menciona nuestro apóstol en esta sección está más allá de los límites de esta presentación. Sin embargo en términos de las características de un verdadero apóstol tenemos:
Corintios. 10: 14-16, presentación del evangelio por primera vez.
2Corintios. 11: 5-6, el conocimiento de la palabra de Dios.
2Corintios. 11:23-27; 12:10, los sufrimientos por la causa de Cristo.
2Corintios. 11: 28-29, su preocupación por todas las iglesias.
2Corintios. 12: 12, señales de poder
En síntesis el cuadro que se nos presenta es el siguiente, un apóstol de Cristo que tiene un rol de autoridad general, como parte del grupo de los doce y Pablo, es una persona que:
Fue llamado por Dios a este oficio (Efesios. 1:1; Gálatas. 1:1; 2Corintios. 1:1)
2Corintios. 11: 5-6, el conocimiento de la palabra de Dios.
2Corintios. 11:23-27; 12:10, los sufrimientos por la causa de Cristo.
2Corintios. 11: 28-29, su preocupación por todas las iglesias.
2Corintios. 12: 12, señales de poder
En síntesis el cuadro que se nos presenta es el siguiente, un apóstol de Cristo que tiene un rol de autoridad general, como parte del grupo de los doce y Pablo, es una persona que:
Fue llamado por Dios a este oficio (Efesios. 1:1; Gálatas. 1:1; 2Corintios. 1:1)
Vio con sus propios ojos a Jesús después de que resucitara y por tanto podía testificar fehacientemente este evento.
Ha recibido un conocimiento directo de Cristo acerca del plan de redención y tiene la inspiración del Espíritu Santo para "hablar la palabra de Dios" (cf. Gálatas 1: 16; Efesios. 3:4; Juan 16: 13; 1Corintios. 2:6-16; Romanos. 16: 25-26; 1Tesalonicenses.2:13)
El ministerio apostólico era en parte evangelístico, en parte didáctico y en parte profético. Ellos aclaraban el significado de la persona y obra de Cristo y del evangelio a las congregaciones (Ef. 3:1-9; 1Cor. 2:6-16)[3]
Ha sufrido por causa de su testimonio de Cristo.
Siente una fuerte carga por todas las iglesias
Se mueve en poder realizando milagros portentosos (cf. 1Tesalonicenses. 1: 5)
Este tipo de apóstol era el que podía "poner el fundamento doctrinal" (1Corintios. 3:10,11), "ordenar a los creyentes que hacer" (2Corintios. 10:8; 13:10; Filipenses. 2:12; 2Tesalonicenses. 3:14) aun cuando su autoridad era más bien ejercida por medio de la persuasión (1Tesalonicneses. 3:6; 1Corintios. 11:1; Gálatas. 4: 12; Filipenses. 3:17; 1Corintios 4:16) y el amor (Filemón. 8) La predicación o escritura de estos apóstoles producía "palabra de Dios infalible" (1Tesalonicenses. 2:13; 2Pedro. 3: 16) Esta clase de apóstol desapareció de la vida de la iglesia con la muerte de Juan, el último de ellos.[4]
El N.T. nos enseña que en la vida de la iglesia primitiva la autoridad fundamental era Cristo y no tanto los apóstoles. Estos derivaban su autoridad espiritual del servicio que daban a la iglesia en su función de expositores autorizados de la palabra de Dios para las congregaciones y el mundo. El Dios Trino se manifestaba ordenando que hacer y dirigiendo a sus apóstoles a donde ir para predicar el evangelio. Por esto la autoridad de los doce apóstoles y Pablo era real pero al mismo tiempo no se trataba de una autoridad piramidal. De hecho el N.T. nos demuestra que los apóstoles no eran infalibles, recordemos el caso de Pedro cuando fue exhortado por Pablo en Antioquia (cf. Gálatas. 2) o el caso de Pablo cuando se molestó con Juan Marcos al punto de no querer llevarlo como compañero de misión (Hechos. 15: 37-40) pero que luego si quiso contar con él (2Timoteo. 4:11)
Ante esta evidencia podemos decir que la autoridad de los apóstoles emanaba de su llamado y que cuando comunicaban la palabra de Dios, el evangelio de Cristo y cuando lo aplicaban a la vida de las comunidades, ellos gozaban de la inspiración del Espíritu Santo.
Hablar de la autoridad y la organización que esta tomo en la iglesia del siglo I es hablar de un aspecto que se fue desarrollando conforme la iglesia iba realizando su tarea evangelizadora y de discipulado. De hecho sabemos que la organización de la iglesia fue cambiando al punto que, para mediados del siglo II, se desarrolló un obispado monárquico, que con el tiempo, al mezclarse con la estructura imperial en el siglo IV produciría la iglesia Católica romana y el papado. Definitivamente este fue un proceso histórico que tuvo consecuencias nefastas para la vida de la iglesia.
Sin duda el pensamiento de los apóstoles iba madurando en cuanto a la organización de la iglesia y el Señor les iba suministrando nueva revelación por su Espíritu. En el N.T. podemos discernir las guías generales del ejercicio de la autoridad de los doce apóstoles y Pablo. Ahora bien ya que Pablo fue el apóstol del que más se han conservado escritos, es de sus documentos que podemos extraer el siguiente esquema:
En tanto que eran fundadores de iglesias los apóstoles eran personas que se tenían en alta estima y dignidad entre las iglesias. Pablo dice que Dios puso "primero a los apóstoles" en la iglesia (1Corintios. 12:28) Ellos colocaron el fundamento de fe y norma de conducta basados en Cristo (Efesios. 2:20; 1Cor. 3:11) Cuando tenían que ejercer su autoridad era buscando la edificación de la iglesia aun cuando pareciera que actuaban con dureza (cf. 1Corintios 5)
Siente una fuerte carga por todas las iglesias
Se mueve en poder realizando milagros portentosos (cf. 1Tesalonicenses. 1: 5)
Este tipo de apóstol era el que podía "poner el fundamento doctrinal" (1Corintios. 3:10,11), "ordenar a los creyentes que hacer" (2Corintios. 10:8; 13:10; Filipenses. 2:12; 2Tesalonicenses. 3:14) aun cuando su autoridad era más bien ejercida por medio de la persuasión (1Tesalonicneses. 3:6; 1Corintios. 11:1; Gálatas. 4: 12; Filipenses. 3:17; 1Corintios 4:16) y el amor (Filemón. 8) La predicación o escritura de estos apóstoles producía "palabra de Dios infalible" (1Tesalonicenses. 2:13; 2Pedro. 3: 16) Esta clase de apóstol desapareció de la vida de la iglesia con la muerte de Juan, el último de ellos.[4]
El N.T. nos enseña que en la vida de la iglesia primitiva la autoridad fundamental era Cristo y no tanto los apóstoles. Estos derivaban su autoridad espiritual del servicio que daban a la iglesia en su función de expositores autorizados de la palabra de Dios para las congregaciones y el mundo. El Dios Trino se manifestaba ordenando que hacer y dirigiendo a sus apóstoles a donde ir para predicar el evangelio. Por esto la autoridad de los doce apóstoles y Pablo era real pero al mismo tiempo no se trataba de una autoridad piramidal. De hecho el N.T. nos demuestra que los apóstoles no eran infalibles, recordemos el caso de Pedro cuando fue exhortado por Pablo en Antioquia (cf. Gálatas. 2) o el caso de Pablo cuando se molestó con Juan Marcos al punto de no querer llevarlo como compañero de misión (Hechos. 15: 37-40) pero que luego si quiso contar con él (2Timoteo. 4:11)
Ante esta evidencia podemos decir que la autoridad de los apóstoles emanaba de su llamado y que cuando comunicaban la palabra de Dios, el evangelio de Cristo y cuando lo aplicaban a la vida de las comunidades, ellos gozaban de la inspiración del Espíritu Santo.
Hablar de la autoridad y la organización que esta tomo en la iglesia del siglo I es hablar de un aspecto que se fue desarrollando conforme la iglesia iba realizando su tarea evangelizadora y de discipulado. De hecho sabemos que la organización de la iglesia fue cambiando al punto que, para mediados del siglo II, se desarrolló un obispado monárquico, que con el tiempo, al mezclarse con la estructura imperial en el siglo IV produciría la iglesia Católica romana y el papado. Definitivamente este fue un proceso histórico que tuvo consecuencias nefastas para la vida de la iglesia.
Sin duda el pensamiento de los apóstoles iba madurando en cuanto a la organización de la iglesia y el Señor les iba suministrando nueva revelación por su Espíritu. En el N.T. podemos discernir las guías generales del ejercicio de la autoridad de los doce apóstoles y Pablo. Ahora bien ya que Pablo fue el apóstol del que más se han conservado escritos, es de sus documentos que podemos extraer el siguiente esquema:
En tanto que eran fundadores de iglesias los apóstoles eran personas que se tenían en alta estima y dignidad entre las iglesias. Pablo dice que Dios puso "primero a los apóstoles" en la iglesia (1Corintios. 12:28) Ellos colocaron el fundamento de fe y norma de conducta basados en Cristo (Efesios. 2:20; 1Cor. 3:11) Cuando tenían que ejercer su autoridad era buscando la edificación de la iglesia aun cuando pareciera que actuaban con dureza (cf. 1Corintios 5)
Si un apóstol fundaba cierta iglesia tenía un rol evidente en los asuntos que concernían a esa congregación, pero cuando él no era el fundador no asumía el lugar de preeminencia. Este es el caso de Pablo con la iglesia de Roma.
El ministerio apostólico funcionó como una asociación y no tanto como una jerarquía monopólica (Gálatas. 1:17; 2:6-10)
El trabajo de los apóstoles se desarrollaba como un ministerio de empatía y no como una práctica de señorío sobre la iglesia (2Corintios. 1:24; 1Pedro. 5:3) Esto estaba en tono con las advertencias de Jesús en Mateo. 18:1-4; 20:25-28
Es claro que un apóstol del círculo compuesto por los doce y Pablo ejerce su ministerio como un "enviado de Cristo". A veces el apóstol se incluye junto con sus colaboradores a la hora de escribir a alguna iglesia. Sin embargo cuando le era necesario recalcaba bien la diferencia entre él como apóstol de Cristo y su equipo de colaboradores (1Corintios. 1:1; 2 Corintios. 1:1; Colosenses. 1:1; Filipenses. 1:1)
Veamos ahora la evidencia neotestamentaria en cuanto a la existencia de un círculo mayor de apóstoles diferentes a los doce y Pablo
[1]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[2]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[3] Cf. P. W. Barrett, Apostle, en Dictionary of Paul and his letters. Eds. G. Hawthorne & R. Martin. Downers Grove: IVP 1993, p. 49
[4] Pablo parece indicar en 1Corintios. 15: 8 que después de él no hubo otra persona que recibiera la visión del Cristo resucitado para ser comisionado apóstol.
Veamos ahora la evidencia neotestamentaria en cuanto a la existencia de un círculo mayor de apóstoles diferentes a los doce y Pablo
[1]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[2]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[3] Cf. P. W. Barrett, Apostle, en Dictionary of Paul and his letters. Eds. G. Hawthorne & R. Martin. Downers Grove: IVP 1993, p. 49
[4] Pablo parece indicar en 1Corintios. 15: 8 que después de él no hubo otra persona que recibiera la visión del Cristo resucitado para ser comisionado apóstol.
A la luz de esta segunda parte del articulo: Era el ministerio apostolico descrito en la Biblia en el primer siglo una posicion de jerarquia que tenia preeminencia sobre todas las demas?
ResponderEliminarHermanos adelante con su esfuerzo. Actualmente muchos no entienden que es el ministerio apostólico y le están dando un significado que no tenía en las Escrituras. Reconocemos que solo los 12 y Pablo tuvieron autoridad sobre las iglesias. Pero los apóstoles de hoy no tienen más autoridad que cualquier otro ministerio. El problema es que se presenta a los apóstoles de hoy como el diseño de Dios para la iglesia y los creyentes no ven que esto les lleva a una nueva jerarquía, no católica, pero si evangélica.
ResponderEliminarAdelante con su esfuerzo de divulgación
Gracias hermano Antonio
ResponderEliminarLa tendencia en algunos circulos evangelicos es plantear la preeminencia de los apostoles sobre la iglesia Senor. Dicen estos que si usted no esta bajo una cobertura apostolica perticular no tiene la bendicion de Dios. A la luz de la Biblia este no es el enfoque correcto